Poética
El vínculo poético
Para iniciar este breve texto pondremos de manifiesto lo obvio: lo poético es aquello que reside, fundamentalmente, y con mejor o peor fortuna, en la poesía. Ese halo, un tanto místico, que acompaña a la voz poética y la eleva a categoría creativa, se resuelve como elemento nutritivo para conducir su sentido último desde el poeta-artista hacia el receptor.
Sin embargo, el atributo de lo "poético", por extensión, aun la no pertinencia lingüística exacta, también lo referimos a otras actividades del ámbito creativo: la pintura, la escultura, la fotografía, el cine, el teatro, etc., teniendo en cuenta, seguro, que cuando llevamos a cabo esta atribución, estamos hablando, o bien insinuando, acerca de un mérito de índole superior que necesitamos incorporar a nuestra valoración, después de la contemplación efectuada. Así, de una pintura, una escultura, una fotografía, decimos que ofrecen una esencia poética. O han sido tratadas con una elegancia poética. O respiran una atmósfera poética...ad infinitum.
Y ahora, en El vínculo poético, nos atrevemos a asegurar que la hermandad primera que justifica el encuentro de estos tres artistas, de singular genio pero de intención similar, es, precisamente, la caricia que efectúan, desde su trabajo esmerado y tan riguroso, sobre la abstracción del concepto poético. Sí, si existe así pues un vínculo principal que hilvane las metáforas plásticas, a través de la mirada siempre cómplice del receptor, se puede decir que es la suavidad inteligente de lo poético que reside en sus propuestas estéticas. Se abisman los sentidos por la pendiente irracional del silencio, lleno de palabras, y repleto del color exigente de la fantasía. Aunque los trazos viajen con mano diferenciada, el talento para recomponer la idea, incluso aceptando el riesgo necesario de quien viaja a bordo de una muy sutil embarcación, está muy presente en los trabajos creativos que hoy nos nutren, para la celebración del arte sin reservas, desde las paredes de la Sala Rectorado de la Universidad Miguel Hernández.
Así, vincularse con la dimensión poética en la realidad plástica, y unir la estrategia de la comunicación, tan necesaria para los artistas, significa tocar el cielo con los pinceles, o bien traspasar la barrera sólida de lo evidente, para depositar en una nueva tierra de promisión, la de los encuentros, el alma, la intimidad y la belleza. Y nosotros, tras el gesto de la sensibilidad elocuente, miramos las emociones, pero también sentimos las palabras que rozan, como un bálsamo sobre las heridas de la vida, de cada día, la esfera de nuestro afecto, de nuestra necesidad de versos...y éstos descansan hoy en el magma delicado de la forma y del color. La generación poética de nuevos universos. Con autenticidad. Con una inmensa ternura.
Josep Sou
Universidad Miguel Hernández de Elche